martes, 18 de septiembre de 2007

Tarjeta de Cumpleaños para Jesús

  • Gracias porque pudiendo mantenerte altísimo y alejado, elegiste hacerte cercano.
  • Gracias porque pusiste Tu Reino al alcance de mi mano.
  • Gracias porque viniste a darme Tu Palabra que me permite conocerte y amarte más
  • Gracias por enseñarme que Dios es mi Padre y que no hay mayor paz que cumplir Su voluntad.
  • Gracias por ofrecerme Tu perdón; por no cansarte de creer en mis propósitos de enmienda.
  • Gracias porque me das salud y bienestar, y si me enfermo, puedo unir mi sufrimiento al Tuyo y encontrarle sentido.
  • Gracias por entregarme Tu Cuerpo y Sangre en la Eucaristía.
  • Gracias por encomendarme a María, madre amadísima, que ruega por mí.
  • Gracias por la Iglesia en cuyo seno nací a la gran familia de los hijos de Dios.
  • Gracias por aceptar la cruz, por asumir mis culpas y redimir en ella todos mis tropezones y caídas.
  • Gracias porque resucitaste, porque a todo sepulcro le abriste salida.
  • Gracias por sembrar una semilla de reencuentro en toda despedida.
  • Gracias porque a pesar de que no siempre quiero o sé corresponderte, no pierdo nunca Tu Amistad.
  • Gracias porque no me amas por mis méritos, ni me dejas de amar por mis pecados.
  • Gracias porque te fías de mí.
  • Gracias porque a pesar de mis limitaciones te has atrevido a darme una misión.
  • Gracias por haberme enviado Tu Espíritu Santo que me ilumina, me guía, me inspira, me anima a dar frutos y acude siempre en mi ayuda.
  • Gracias por alumbrar mi senda con la esperanza de encontrarnos un día.
  • Gracias porque tras Tu paso por éste mundo… ya nada quedó igual.

Es imposible corresponderte, pero es Tu cumpleaños y aunque aparentemente lo tienes todo, se que te falta algo que quiero darte hoy: mi libertad, para que ya nunca pueda defraudarte; mi voluntad, para que ya solo sepa obedecerte; mi corazón, para que aprenda de ti a amar.

¡MADRE…! ¡QUE NO NOS CANSEMOS…!

¡Madre Guadalupana! ¡Que no nos cansemos!

¡Madre nuestra! Una petición: ¡que no nos cansemos!

Si, aunque el desaliento por el poco fruto

O por la ingratitud nos asalte

Aunque la flaqueza nos ablande

Aunque el furor del enemigo

Nos persiga y nos calumnie,

Aunque nos falte el dinero y los auxilios humanos,

Aunque vinieran al suelo nuestras obras

Y tuviéramos que empezar de nuevo…

¡Madre querida…!

¡Que no nos cansemos!

Firmes, decididos, alentados, sonrientes siempre,

Con los ojos de la cara fijos en el prójimo

Y en sus necesidades,

Para socorrerlos y con los ojos del alma

Fijos en el corazón de Jesús

Que está en el sagrario,

Ocupemos nuestro puesto,

Que cada uno nos ha señalado Dios.

¡Nada de volver la cara atrás!

¡Nada de cruzarse de brazos!

¡Nada de estériles lamentos!

Mientras nos quede

Una gota de sangre que derramar,

Unas monedas que repartir,

Un poco de energía que gastar,

Una palabra que decir,

Un aliento de nuestro corazón,

Un poco de fuerza en nuestras manos o pies,

Que puedan servir pasa dar gloria

A El y a Ti, y para hacer

Un poco de bien a nuestros hermanos…

¡Madre mía por última vez!

¡Morir antes de cansarnos!

Amén.

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