martes, 18 de septiembre de 2007

Dios con nosotros

Dios ha llegado, ha puesto su morada entre nosotros; ya es de los nuestros, ¿y ahora que?, ¿Qué debemos hacer?

Porque somos pobres (enfermos, débiles, oprimidos, marginados), nos quejamos de que Dios no nos escucha, sin darnos cuenta que Dios nos quiere salvar, levantarnos del barro en el que caímos.

Jesús viene al mundo para salvarnos haciéndose semejante a nosotros. Se “abren las inscripciones para la Escuela del Divino Maestro y Buen Pastor”. Hay mucho que aprender. “Una estrella brilla en la oscuridad”, no todo está perdido, por fin tenemos un punto de referencia, tenemos a quien seguir.

No hay que detenernos, evitar hacer altos, pues el maligno hará cualquier cosa para desviar el camino”. Y una cosa bien importante, no vayamos solos, entre más seamos mejor. (Síntesis “El Domingo” Semanario de instrucción religiosa # 17 año 57 del 7 de enero de 2007).

EVANGELIO LEIDO EN LA SANTA MISA DEL DÍA 7 DE ENERO DE 2007.

Según San Mateo (Mt. 2,1-12). Escuchar pista 17

Reflexión: ¿Por qué hombres que no eran judíos buscan a este niño que cumpliría las promesas? ¿Cuál era el sentido de que invirtieran tiempo y recursos para venir desde tierras lejanas para saludar al Mesías? Dios puso semillas de su revelación en todas las culturas y a la llegada del Evangelio muchos hombres, buscadores de Dios, vieron en el mensaje cristiano la respuesta a sus inquietudes y búsquedas.

Existen todavía muchos buscadores de Dios que pretenden, por medio de la ciencia, la práctica de la justicia o la filantropía, ascender al infinito o al menos acercarse a Él. Muchos reconocen el valor teórico de nuestra fe, pero no se integran a la comunidad, como si ésta fuera más digna de desconfianza que de adhesión.

El mismo Rey Herodes pregunta a los magos: ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Tanto Herodes como los habitantes de Jerusalén son presentados por el evangelista como opositores de Dios. Los habitantes de Jerusalén habían llegado al poder religioso por vía violenta y eran tenidos por muchos como usurpadores. La llegada del Mesías representaba un peligro, porque en torno a Él podía aglutinarse un grupo potente de opositores políticos y religiosos. Los oponentes al plan de Dios normalmente no piensan que se oponen a Dios, incluso en alguna ocasión les dijo Jesús a sus discípulos que los perseguirían y hasta los matarían y aquellos pensarían estar dando un servicio a Dios. Pero es imposible engañarse, quienes se oponen (en la actualidad a la misión permanente), a la verdad, a la justicia, a la bondad y a la paz no son buscadores de Dios y no pueden justificar sus actos ni aún siendo ellos mismos autoridades civiles o religiosas.

El bebé en Belén nos revela el verdadero sentido del camino cristiano. Es Dios quien por muchos diversos medios atrae a la humanidad hacia sí.

Quienes se oponen a los planes de Dios (en la misión) podrán realizar un buen número de acciones perversas. El mismo Evangelio de Mateo nos narra más adelante la matanza de los inocentes en Belén. Pero nunca podrán destruir o pervertir el plan de la salvación. La historia siempre está en manos de Dios y nunca se le va de allí. (Síntesis “Desde la Fe” del 7 de enero de 2007 –Los buscadores de Dios- Padre Salvador Martínez).

Por eso los cinco puntos para seguir la estrella que brilla en la oscuridad, son:

1.- Saber que Dios ha llegado con Jesús en la Misión Salvífica Permanente.

2.- Saber que solo hay un Divino Maestro y Buen Pastor a quien tenemos que seguir.


3.- Saber que no debemos detenernos, evitar hacer altos; pues el maligno hará cualquier cosa para desviar nuestro camino.


4.- Saber que algunas autoridades religiosas celosas y sus incondicionales, rastreros y serviles; podrán realizar acciones perversas contra la Misión, diciendo estar dando un servicio a Dios, pero nunca podrán destruir o pervertir el plan de salvación.


5.- Reconocer a los falsos profetas que son lobos vestidos de ovejas y no obedecerlos por el disfraz que llevan puesto, sino darnos cuenta de sus malas intenciones en contra del plan de Dios.

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